Como niña caprichosa que soy, me hace sentir mal no tener algo que podría pero por x razones se mantiene fuera de mi alcance. También influencia, como no, que las personas que me rodean puedan disponer de lo que sea que yo no tengo, hasta el punto de llegar a torturarme mentalmente y martirizarme constantemente, auto convenciéndome que no soy lo suficiente buena o válida para merecer tal cosa. Eso me pasa, sí.
Querer y no poder es algo duro si se tratan de cosas relacionadas con la libertad y la voluntad de cada uno, y como en mi vida me he encontrado en muchas situaciones en las que mi voz, mi voluntad, mi opinión y mi libertad para hacer lo que quisiera y pensar de la manera que me viniera en gana se han visto privadas; no me gusta nunca pasar por alto lo importantes que son tales cosas para cualquier persona.
Me hace sentir mal la incapacidad en otorgar a las personas importantes para mí lo que se merecen. Me duele no poder darles lo que necesitan o fallarles, lo que me lleva a...
La culpa.
Sentirme mal por cosas que no he sabido manejar, por errores en la manera de actuar en ciertas ocasiones... contestar de manera poco elegante, dejarme llevar por la ira, no escuchar cuando debería hacerlo, los comentarios y/o contestaciones desafortunados... Son cosas que me hacen sentir culpable, y como antes he dicho, me hacen reprocharme la manera de actuar que sigo constantemente.
Y la culpa y la incapacidad se mezclan en un solo sentimiento en el que me siento muy pero que muy incapaz de conseguir nada bueno, algo que me hace sentir como que todo lo que quiero está fuera de mi alcance y que si lucho o expreso lo que de verdad siento seré reconcomida por la culpa.
¿Cuantas veces habré discutido con alguien para sentirme mal instantes después? ¿Cuantas veces me he sentido incapaz de contarle a alguien mis problemas por miedo a que no sean entendidos?
Porque esa es otra cosa que me hace sentir mal.. que no me entiendan.
Que no vean el problema, que no entiendan por qué a mi me resulta tan grave y doloroso o que no se puedan poner en mi lugar.
Así pues, otra de las cosas que me hacen sentir mal es yo misma.
Mi mente, mi manera de pensar, mi personalidad a veces... Mi forma de actuar la encuentro reprochable en la mayoría de ocasiones, sumiéndome en una mar de preguntas y dudas sobre mi manera de actuar en momentos que difícilmente volverían a repetirse.
cajón desastroso
domingo, 1 de febrero de 2015
miércoles, 28 de enero de 2015
La cuenta atrás sin final establecido
Hay días... y días.
Días que se hacen largos y parecen no terminar nunca.
Días que no avanzan, que parecen uno de esos capitulos en las series que sirven solo para rellenar.
Hay días en los que nada claro se puede extraer de ellos, días que solo sirven para preguntarte ¿qué estoy haciendo con mi vida?
En cambio, hay otros que para bien o para mal existen por una razón.
Si te pasan cosas buenas no quieres que terminen, pero indudablemnte las cosas buenas pasan el doble de rápido que las malas. Aunque como experta en días malos, hay veces que llegas a preguntarte cómo pueden pasarte tantos hechos deprimentes en tan poco tiempo.
Hay días... en los que necesito que Harry y Louis salgan del armario, en los que noto que el corazón se me llena de amor y alegría. Estos sentimientos quedan recluídos en el músculo bombeante como si una cadena cuya llave liberadora estuviera desaparecida. Mucho me temo que solo podré liberar mis sensaciones el dia que anuncien que se quieren, el dia que definitivamente su amor llegue a los titulares de todo el mundo y sea algo tan relevante para el mundo como lo es para mí, y tantas personas como yo.
A veces me pregunto... ¿cómo?
¿Cómo ha pasado esto de que One Direction es tan conocido en todas partes? God. No sé. Pero me duele el pecho y necesito que Harry y Louis salgan del armario para... no sé para qué. Para sentirme realizada supongo.
Quizás lo que me impacienta tanto de este tema sea que es como una cuenta atrás que me he puesto en la vida, sin darme cuenta de que lo estaba haciendo. Esta cuenta atrás no tiene una fecha determinada en la que parar, así que es una espera eterna hasta vete a saber qué dia.
¿Qué pasará el dia que salgan?
Mejor dicho, el día después.
Bueno, el día después seguramente esté en shock o ya haya muerto de la ilusión alegría y felicidad a toneladas.
Qué pasará luego, a la larga... ¿Qué haré con mi vida?
Será duro.. pero por ahora, son una de las razones que me mantienen con vida.
Claro que no vivo para ellos, pero sí quiero vivir cuando hagan publica la relación que tienen desde hace casi cuatro años. Y VAN A HACER CINCO. God.
Días que se hacen largos y parecen no terminar nunca.
Días que no avanzan, que parecen uno de esos capitulos en las series que sirven solo para rellenar.
Hay días en los que nada claro se puede extraer de ellos, días que solo sirven para preguntarte ¿qué estoy haciendo con mi vida?
En cambio, hay otros que para bien o para mal existen por una razón.
Si te pasan cosas buenas no quieres que terminen, pero indudablemnte las cosas buenas pasan el doble de rápido que las malas. Aunque como experta en días malos, hay veces que llegas a preguntarte cómo pueden pasarte tantos hechos deprimentes en tan poco tiempo.
Hay días... en los que necesito que Harry y Louis salgan del armario, en los que noto que el corazón se me llena de amor y alegría. Estos sentimientos quedan recluídos en el músculo bombeante como si una cadena cuya llave liberadora estuviera desaparecida. Mucho me temo que solo podré liberar mis sensaciones el dia que anuncien que se quieren, el dia que definitivamente su amor llegue a los titulares de todo el mundo y sea algo tan relevante para el mundo como lo es para mí, y tantas personas como yo.
A veces me pregunto... ¿cómo?
¿Cómo ha pasado esto de que One Direction es tan conocido en todas partes? God. No sé. Pero me duele el pecho y necesito que Harry y Louis salgan del armario para... no sé para qué. Para sentirme realizada supongo.
Quizás lo que me impacienta tanto de este tema sea que es como una cuenta atrás que me he puesto en la vida, sin darme cuenta de que lo estaba haciendo. Esta cuenta atrás no tiene una fecha determinada en la que parar, así que es una espera eterna hasta vete a saber qué dia.
¿Qué pasará el dia que salgan?
Mejor dicho, el día después.
Bueno, el día después seguramente esté en shock o ya haya muerto de la ilusión alegría y felicidad a toneladas.
Qué pasará luego, a la larga... ¿Qué haré con mi vida?
Será duro.. pero por ahora, son una de las razones que me mantienen con vida.
Claro que no vivo para ellos, pero sí quiero vivir cuando hagan publica la relación que tienen desde hace casi cuatro años. Y VAN A HACER CINCO. God.
jueves, 21 de febrero de 2013
"-Puedes, por favor, ¿dejar de mirarte los pies? -preguntó Marcos, sacándome de mi ensoñación.
Levanté la vista hacia él y sonreí totalmente divertida con su expresión de irritación. Cuando se exasperaba conmigo hacía un gesto con la nariz que yo adoraba totalmente.
-Y para de reírte. Ahora, tal como estás, inclina un poco la cabeza -me pidió ocultando su rostro, tan parecido al mío debido a nuestro parentesco, detrás de una camara fotográfica de las mas buenas que habia visto nunca.
Hice lo que me pidió y no dejé de sonreír a pesar de notar una suave tirantez en mis mejillas.
-¿Has terminado? -pregunté irritada cuando apartó la cámara.
-Si -revisó las fotos sin mediar palabra totalmente abstraído.
Bufé mirando a nuestro alrededor, todo era tan gris que me deprimía el espíritu soñador y vividor del que siempre he alardeado.
La verdad es que a diferencia de otras sesiones que habíamos hecho con anterioridad, esta estaba siendo bastante aburrida y me preguntaba el porqué, mi hermano mayor Marcos no acostumbraba a estar tan callado y pensativo.
-¿Quieres contarme algo? -pregunté sin una pizca de duda en mi voz, pues no me incomodaba para nada tal cuestión. A pesar de la diferencia de edad de tres años y basada en peleas que toda chica de diecisiete años tiene con su hermano mayor, yo con el mío no podía estar mas a gusto. Él era el pilar mas importante que tenía, y con diferencia.
Y los secretos con nosotros no existían, aunque si una pequeña claúsula de "aun no estoy preparado para decir esto en voz alta" que úsabamos siempre que no nos veíamos lo suficiente listos como para contarlo. No sé porqué, antes de que él abriera la boca, sentí que esta iba a ser una de esas veces.
-Me voy de la ciudad -declaró entonces con una sonrisa medio avergonzada medio incómoda.
Por supuesto, eso lo cambió todo. "
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